La Cueva del Rey Cintolo

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Las leyendas sobre esta cueva próxima a la antigua capital del Reino de Galicia, Mondoñedo, nos hablan de hadas, encantos, tesoros y “mouros”.

Sin embargo, existe una leyenda que nos habla del Rey Cintuolo, que gobernada hacía tiempo por aquellas tierras llamadas Bría por aquel entonces.

Este Rey poseía grandes riquezas y una hija muy hermosa, Manfada, querida por nobles y plebeyos por su bondad. Príncipes y nobles acudían a visitar al Rey para pedir la mano en matrimonio de su hija, pero Cintuolo no tenía prisa por casarla, ni la princesa quería casarse todavía.

Los pretendientes que al reino acudían eran hombres rudos que consiguieron su fama y posesiones gracias a las guerras, sublevaciones o incluso asesinatos, acciones que no eran buen vistas a ojos del Rey.

Una mañana, llegó a Bría un Conde joven, acompañado por unos pocos escuderos, jóvenes y viejos, a los cuales trataba amablemente. Todos hablaban bien de dicho Conde, lo que favoreció la gratitud de la princesa y su padre.

Al poco tiempo, llegó otro cortejo, pero esta vez acampó en la plaza junto con su armamento, como si fuera tierra conquistada. El jefe de este regimiento, mayor y muy cruel, envió un mensaje al Rey exigiendo la mano de su hija para el Rey tuba de Oretón, amenazando con asaltar el castillo si no aceptaba.

El Conde se ofreció a ayudar al Rey luchando contra el regimiento por el amor de la princesa, confiado en que las “buenas hadas” lo ayudarían en su lucha.

Pero el Rey Tuba era un brujo y sabía que era rival del joven conde, así que, reunió a sus consejeros, también brujos, y lanzó un encantamiento para vengarse del Rey Cintuolo.

Se produjo entonces un horrible trueno, seguido por un gran estruendo que derrumbó la ciudad de Bría sobre sus gentes. Todos perecieron, por lo que el Conde, que estaba en el castillo, cogió sus armas, saltó sobre el caballo y atravesó al rey brujo con su espada.

Imagen de Jose Mª Alvez

Sin embargo, al volver al castillo vio en su lugar una gran caverna, en cuyo interior sólo encontró grandes piedras espectaculares columnas, pero el reino había desaparecido por completo.

Desde aquel entonces, en la cueva existe un encanto, una princesa de cabellos dorados puede ser vista al amanecer por un joven mortal de corazón puro que por allí pase. Si este caballero puede desencantarla se convertirá en dueño de sus enormes riquezas; pero, si por el contrario falla, será devorado por un monstruo que habita en la cueva.

 

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