San Ero de Armenteira

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En el siglo XII, habí un noble llamado Ero, señor de las tierras de Armenteira en Meis (Pontevedra). Aburrido y cansado de las indecencias del mundo, decidió entregarse a la oración y hacer penitencia en el sagrado Monte Castrove en el cual fundó el Monasterio de Armenteira.

El noble Ero pidió a San Bernardo que le enviara a cuatro monjes de la orden del Císter para que le ayudaran en sus propósitos. Ero, fue nombrado abad del nuevo monasterio dedicado a Santa María que recibió desde aquel momento donaciones y privilegios por parte de nobles y monarcas del Reino de Galicia.

En el pueblo de Armenteira, situado en el ayuntamiento de Meis (Pontevedra), existe un monasterio muy antiguo, fundado por un señor que allí tenía su pazo y que aburrido del mundo quiso recogerse en un santo recinto para hacer oración y penitencia. A fin de lograr sus deseos, pidió a San Bernardo que le enviara a cuatro monjes del Císter para que le ayudaran en lo que se proponía, corría el año 1149.

ARMENTEIRA

Don Ero acostumbraba a pedirle a la Virgen María en sus rezos que le mostrase lo que el Paraíso tendría preparado para aquellos que por su piedad y devoción son merecedores de él.

Dice la leyenda que solía salir a caminar un poco por el bosque que había en el declive del monte Castrove, próximo al monasterio. Cuenta el rey Alfonso el Sabio, en una de sus famosas Cantigas de Santa María, la número 103, como San Ero, ya anciano, entró un día en una huerta a la cual iba muchas veces, y en ella encontró una fuente de agua clara y rumorosa que parecía ofrecerle un apacible reposo a la sombra de un frondoso árbol. Cerró los ojos placenteramente y rogó a la Virgen poder conocer el paraíso.

Entonces, en el árbol donde descansaba San Ero, comenzó a cantar un pajarillo, cuyo canto armonioso hizo que el monje se olvidara del tiempo que pasaba y se quedara allí sentado, al pie de la fuente que susurraba, escuchando encandilado aquel maravilloso canto. Y así pasó pasaron trescientos años, pareciéndole que no había estado sino muy poco tiempo.

san ero

Después de levantarse, se encaminó hacia el monasterio; pero, al llegar, se encontró con un gran pórtico que nunca había visto, y un convento mucho más grande y moderno que el que dejara. Los otros monjes al verlo llamaron al Prior, que conociendo la historia del abad se acercó a él con un libro en el que leyó “Santo Ero de Armenteira, noble y piadoso varón, fundador y abad de este monasterio, quien nunca más fue visto después de salir a meditar al monte Castrove”.

Comprendiendo entonces que habían pasado 300 años y que Santa María obrara el milagro de mostrarle el Paraíso, Santo Ero cayó muerto a los pies de los sorprendidos monjes. Desde entonces se celebra en el campo del Monasterio de Armenteira la Fiesta de Santo Ero y la Romería de las Cabezas en honor a Santa María, de propiedades milagrosas para curar las migrañas.

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